Escala del Pánico

Escala del Pánico

SUBITULO

La Escala del Pánico de Irmengard Krauss

Ideada por la investigadora alemana Irmengard Krauss en 1881, la Escala del Pánico constituye un sistema estandarizado para cuantificar la intensidad de la respuesta emocional en lectoras y lectores expuestos a narraciones de carácter fantástico o terrorífico.

El modelo establece cinco niveles graduales de activación, definidos a partir del análisis sistemático de indicadores fisiológicos —variaciones en la frecuencia cardíaca, sudoración, etc.— y de marcadores conductuales —pausas involuntarias en la lectura, verbalizaciones asociadas al miedo o respuestas de sobresalto—.

Nivel I

Respuesta somática mínima

Ligero escalofrío o cosquilleo cervical. Capacidad de atención intacta.

Nivel II

Inquietud perceptible

Se activan conductas de vigilancia (miradas hacia el entorno, comprobación de puertas y ventanas).

Nivel III

Reacción de sobresalto​

Aparición de movimientos reflejos ante estímulos externos (ruidos, crujidos). Posible interrupción momentánea de la lectura.

Nivel IV

Respuesta autónoma elevada

Taquicardia, piloerección y verbalización defensiva («solo es un libro, solo es un libro…»). El texto es percibido como altamente perturbador.

Nivel V

Bloqueo conductual​

Estado transitorio de parálisis o incapacidad de continuar la lectura. Grado máximo de impacto emocional.

La investigadora Irmengard Krauss.
La Universidad de Heidelberg en 1909.

Irmengard Krauss (1846-1912),
pionera de la psicofisiología de las emociones

Irmengard Krauss-Fechner nació el 22 de octubre de 1846 en Heidelberg, en el entonces Gran Ducado de Baden, dentro de la Confederación Germánica. Hija de un profesor de anatomía y de una pianista, creció en un entorno intelectual privilegiado. Desde muy joven mostró interés por los vínculos entre los procesos corporales y las emociones, una inclinación alentada por el contacto con el trabajo académico de su padre.

El acceso de las mujeres a los estudios universitarios en Alemania estuvo vetado hasta 1900, por lo que Krauss no pudo matricularse formalmente en medicina. No obstante, consta que asistió como oyente a clases de fisiología en la Universidad de Heidelberg y que completó una formación autodidacta bajo la tutela paterna.

En este contexto publicó en 1874, firmando con las iniciales I. K., el tratado Über die körperlichen Manifestationen der Furcht (Sobre las manifestaciones corporales del miedo), donde analizaba fenómenos como la sudoración, la taquicardia y el temblor en sujetos expuestos a narraciones de corte macabro. Aunque la difusión de esta obra fue muy limitada y su recepción crítica discreta, algunos investigadores de la escuela de Leipzig —vinculada a Wilhelm Wundt— tomaron nota de sus observaciones.

En 1881, en el marco de un círculo médico vienés, Krauss presentó su Maßstab der Panik (Baremo del pánico), posteriormente conocido como Panikskala (Escala del Pánico). El instrumento proponía una gradación de cinco niveles para representar la intensidad del miedo en lectores de relatos fantásticos y de terror, muy en boga en aquella época gracias a autores como E. T. A. Hoffmann (1776-1822) —cuyos cuentos eran utilizados en los experimentos— o Mary Shelley (1797-1851). La escala iba del Nivel I (respuesta somática mínima) al Nivel V (bloqueo conductual).

Su propuesta se apoyaba en la observación fisiológica y en la recolección sistemática de testimonios subjetivos, anticipando así enfoques que hoy se consideran propios de la psicofisiología y de la investigación empírica sobre la recepción literaria. En su época, sin embargo, la iniciativa fue percibida como excéntrica y poco rigurosa, reflejo de los obstáculos a los que se enfrentaban las mujeres para ser reconocidas como productoras legítimas de conocimiento científico.

Tras su muerte en Colonia en 1912, y después de la Primera Guerra Mundial, los manuscritos de Krauss quedaron en el olvido, fragmentados y dispersos. Su recuperación no se produjo hasta la década de 1980, cuando historiadoras de la ciencia y estudiosas de género comenzaron a revisar el papel de las mujeres en los orígenes de la psicología experimental y de la medicina emocional.

La Biblioteca de la Universidad de Medicina de Heidelberg conserva hoy parte de ese legado, que ha sido objeto de análisis desde perspectivas críticas que subrayan tanto la marginalización estructural de las investigadoras en el siglo XIX como la originalidad metodológica de Krauss.

En la actualidad, la Escala del Pánico de Irmengard Krauss se considera un antecedente singular en la historia de la medición de las emociones, y su figura ha pasado a formar parte de los estudios contemporáneos que rescatan la contribución de las mujeres al desarrollo temprano de las ciencias de la mente y del cuerpo.